DESPUÉS DE LA FOTOGRAFÍA
Reflexión
La fotografía digital nos ha
llevado a sobrellevar nuestra propia existencia a una necesidad de registro.
Registro de nuestras experiencias, pero a la vez manipulación o invención de
las mismas.
Las ventajas que los medios
digitales nos proporcionan son inmediatas, pero es necesario encontrar un desarrollo razonable de esto, el
cual no se ha logrado alcanzar en su totalidad. Al poder tener a la mano
cualquier artefacto que nos permita en primera instancia congelar y apropiarse
de un momento (de cualquier cámara) se nos es más fácil explotarlo, aún más, al
poder tener las herramientas necesarias para poder manipular esta realidad y
estos momentos, o incluso crearlos, caemos en un juego que nos convierte en
creadores falsos. Ya sea un paisaje, un hecho histórico, o el color de cabello
de una persona, todo puede ser intervenido.
La producción de imágenes se
ha vuelto una norma de existencia y una manera de reconstruir la realidad, sin
embargo no podemos decir que esté bien del todo.
Debido a la tecnología el
mundo es manipulable, hemos convertido al mundo en obra de nuestras propias
exigencias y la imagen misma al poseer credibilidad, se forma entorno al
interés y la manipulación, pues una fotografía, siendo lo más parecido a
nuestra realidad, puede ser parte de una realidad ficticia o una invención.
La postproducción de las imágenes hubo provocado
que el fotógrafo y el referente no importen del todo, ya que no se busca el
momento, la situación, ahora se puede manipular sin necesidad de acudir a la
locación.

En 1982 es donde comienza la
era digital con el montaje de la portada de National Geographic, imagen
manipulada, para captar mayor atención en el espectador y también posible
comprador de dicha revista.
Distintos factores son los
que influyeron en el montaje de la portada de mencionada revista, al no mostrar
la basura, los vendedores ambulantes, y turista, el más importante, debió de
ser la mercadotecnia para obtener mayor público expectante, por ende mayor
venta de revistas.
Hoy en día, la era digital,
y todo lo que haya sido inventado ha superado sus características y
posibilidades iniciales, poniendo como ejemplo: la cámara fotográfica. Ya que
desgraciadamente, uno ya no espera el momento adecuado, sino que lo fabrica, e
incluso ya no existe una relación imagen espectador, sino toda una simulación
del acto en sí. Todo esto visto a los arquetipos sociales. Nuestra época está
caracterizada por la velocidad en la que suceden las cosas.
Todo es rápido, todo es ágil
y por lo mismo, se tiende a olvidar el proceso original de las cosas, como ha
sucedido con la fotografía. La tecnología nos permite incluso crear escenas,
estas perfectas escenas no podrán tener el mismo valor que una imagen real, que
en verdad ha sucedido.
Algo muy importante en la
existencia total del ser humano es la memoria, y la fotografía como vía para
sustentarla ha llegado a ser, gracias a estas manipulaciones, dudable. Se
recodará gracias a una imagen, ¿qué pasa si esta imagen es falsa?
Así se llega de nuevo al
juego de la fotografía no sólo como cuestión artística, sino de la vida en
sí.
La ambigüedad surge de la
creación de la fotografía digital, para representar de manera más sencilla
tanto lo conceptual como lo percibido, permite una exploración con mayor
intensidad y productiva de lo menos visible, incluido todo lo que en la
superficie parece ser ilógico.
En el mundo cuántico, la
distancia puede ser ilusoria, con medidas imposibles y estar en dos lugares
simultáneamente. La fotografía digital nos permite imaginar diferentes
cosmologías. Las implicaciones de cada fotografía varían entre los diferentes
universos físicos y conceptuales.
La fotografía digital
cuántica vuelve a incorporar algunas de las dudas que existieron en torno a las
primeras fotos. No puede ser fijada cuando lo que se evoca es la
indeterminación y no la credibilidad instantánea. En el futuro lo análogo
y lo digital deben coexistir así como lo harán la fotografía y la
hiperfotografía al complementar y retar sus tendencias y posibilidades entre
si.
La tecnología no puede ni
podrá detenerse, y como seres creativos cada vez será más difícil
desarrollarnos como parte del todo en sí. En un mundo donde lo original es cada
vez más difícil de crearse, es importante saber que lo análogo y lo digital
deben coexistir.
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