El título de un cuadro es un
mensaje perteneciente a otro código que influye y a veces determina la
interpretación de la obra, o bien restringiendo la capacidad semántica de un
lienzo (en el caso del arte abstracto), o bien ampliando su potencialidad
significadora (como en los rótulos surrealistas, por ejemplo). Las imágenes
pictóricas están inevitablemente contaminadas por el lenguaje. Reflexiona sobre
ello René Magritte en la serie de cuadros conocida como La traición de las
imágenes (1928-1929). "Ceci n’est pas une pipe", escribe el pintor debajo de una
pipa. Salta así la chispa, de la paradoja, del absurdo.
viernes, 7 de marzo de 2014
LA SOLUCIÓN
Supone la satisfacción de una
inquietud o la razón con que se destraba un problema. En el campo de la
literatura, el teatro o el cine, la solución es el desenlace o la finalización
del argumento, que suele resolver cualquier incógnita que pudiera tener el
espectador de acuerdo a la trama.
Dentro de ese ámbito artístico,
tendríamos que destacar la existencia de una película que hace uso en su título
del término que nos ocupa. Se trata de la producción norteamericana “La
solución final”, dirigida por Frank Pierson y protagonizada por actores de la
talla de Colin Firth, Stanley Tucci y Kenneth Branagh.
En ella se narra un hecho real:
la celebración de la conocida Conferencia de Wannsee. Se trata de una reunión
que se desarrolló el 20 de enero de 1942 y que estuvo conformada por quince
personas, distintos dirigentes políticos y militares, que crearon la “Solución
Final del problema judío”. Un documento este que dejaba asentadas las bases de
lo que sería el holocausto nazi.
IDEA
Una es una imagen que existe o se halla en la mente. La
capacidad humana de contemplar ideas está asociada a la capacidad de
razonamiento, autorreflexión, la creatividad y la habilidad de adquirir y
aplicar el intelecto. Las ideas dan lugar a los conceptos, los cuales son la
base de cualquier tipo de conocimiento científico o filosófico. Sin embargo, en
un sentido popular, una idea puede suscitarse incluso en ausencia de reflexión,
por ejemplo, al hablar de la idea de una persona o de un lugar.
Desde cuatro puntos de vista se suele realizar el
análisis del término “idea” en casi todos los tratados: lógico, ontológico,
trascendental y psicológico. Las ideas son entendidas en un sentido lógico cuando
se las equipara a un concepto. Adquieren sin embargo un significado ontológico
cuando se las equipara a cierta realidad o materialidad. En este sentido
tradicionalmente se suelen hacer sinónimos los términos ontología y metafísica.
Pero a pesar de que la propensión a identificar los dos términos está muy
arraigada en nuestra tradición cultural, presumimos, sin embargo, que tal
identificación es insostenible, pues ambas transitan en dimensiones distintas,
aunque combinables entre sí. El término metafísica puede ser entendido como el
modo sustancialista e inmovilista de entender la realidad como un todo. En este
sentido podría hablarse de una ontología metafísica, pero sin que el término
quede privatizado por este adjetivo. El sentido trascendental se suele aplicar
a las ideas cuando se las sobreentiende como posibilidad del conocimiento. Por
último, cuando se aplica el término “psicológico” a las ideas se las suele
equiparar con cierta entidad o representación mental.
CONCEPTO
El concepto es entendido como la representación
intelectual de un objeto, diferenciándose, pues, de lo sentido, lo percibido,
lo imaginado o lo recordado.
Las propiedades de los conceptos son la comprensión y la
extensión: la primera denota las características esenciales que contiene un
concepto, y la segunda el número, la cantidad de sujetos a los que puede
aplicarse, de los que se puede predicar.
Cuanto mayor sea el número de características que
contiene un concepto, menor será el número de sujetos a los que pueda
aplicarse, y viceversa.
En función de estas características se pueden construir
los conocidos árboles lógicos, como hizo Porfirio (siglo III d.c.), en los que
se clasifican los conceptos estableciendo entre ellos una relación de jerarquía
y subordinación, de mayor a menor extensión.
BILL VIOLA
THE PASSING
Asiste a imágenes
profundamente íntimas que nos sumergen en un relato hipnótico donde se reflejan
sensaciones y emociones universales. La proyección de la película es
disparadora de una proyección interior, de una travesía desde el interior del
artista a nuestro propio interior. Que provoca una introspección llegando a
provocar una experiencia estética.
Los matices autobiográficos
del relato son casi una anécdota: que sea el propio Viola quien ocupa el lugar
de “protagonista”, que remite a la muerte de su madre y al nacimiento de su
hijo. Acontecimientos íntimos y personales que nos abren una puerta al interior
de cada uno de nosotros, a la reflexión sobre la constante transformación de
las cosas, a los ciclos de la naturaleza, al fluir del tiempo.
GARY HILL
Aunque deba su fama a sus vídeos e instalaciones, Gary
Hill ha sido también un escultor prolífico. Nacido en 1951 en Santa Mónica,
California, Hill marchó al este en 1969, y empezó a filmar videos a principios
de los setenta en la Woodstock Community Video (N.Y.). Como los de muchos otros
artistas de finales de los sesenta y principio de los setenta, los primeros
videos de Hill evidenciaban un enfoque sumamente experimental desde el que
exploraba las potencialidades de diversos instrumentos electrónicos de
generación de imágenes. Este género de videos tenía en su mayor parte una
orientación visual, y la obra de Hill, inspirada en convenciones de la pintura
expresionista abstracta, no era una excepción. Con el tiempo, descontento con
las limitaciones de tal enfoque, Hill empezó a filmar videos que imbricaban los
componentes visuales y auditivos con tal cohesión que el sonido casi podía
percibirse visualmente. Este planteamiento en el que lo inmaterial se convierte
de algún modo en algo físico- es un elemento esencial de todas sus cintas e
instalaciones de video, y proviene en cierta medida de su experiencia como
escultor.
No obstante, más que la electrónica, las entidades
inmateriales que cobran forma en su obra más reciente son el lenguaje y el
pensamiento. Desde 1980, los videos de Hill son de dos tipos: pasajes breves,
descriptivos y a menudo tortuosos, profundamente “ilustrados” por imágenes
abstractas en blanco y negro, y largos monólogos que apelan directamente al
espectador, remitidos a videos que discurren rápidamente en pantalla al compás
de la voz de Hill. Aunque son muy diferentes en tono, estos videos revelan una
severa y casi obsesiva- calibración de la imagen y del lenguaje como portadores
de significado. Pero al mismo tiempo son piezas de gran poder evocativo,
parecidas a poemas, a relatos o a soliloquios, según el caso. Sus instalaciones
evidencian también su interés en instaurar dicotomías entre la vista y el
sonido, el lenguaje y la imagen.
Bathing, de 1977, que
propone un estudio de la plasticidad y la densidad cromática de la imagen y el
color digital, o Mouth piece, otra grabación mono canal de 1978, que estudia
las correspondencias visuales entre el cuerpo y las formas electrónicas. El
núcleo de la exposición se circunscribe al análisis de las relaciones
cambiantes entre el lenguaje, el habla y la palabra, al examen de las
polaridades que se dan entre imágenes y sonidos o textos e imágenes y, sobre
todo, a explorar las relaciones estructurales y orgánicas entre los fenómenos lingüísticos
y electrónicos, y a observar el fenómeno de la proyección como mecanismo de
percepción. Todo ello, ha animado desde sus inicios la exhaustiva investigación
de Gary Hill y su empeño en descubrir las posibilidades del vídeo como
herramienta de pensamiento y deconstrucción de la realidad. Después de sus
hallazgos en obras como Electronic Linguistics (1978), Full Circle (1978) o,
entre otras, Picture Story (1979), un paso adelante en la exploración de ese
triángulo formado por la cámara, el binomio espacio tiempo y la persona, lo
ejemplifica Comentary, una obra sonora de 1980 que se basa en la interacción
del propio artista (de su cuerpo en movimiento mientras habla) con la cámara y
que supone la primera experiencia de creación de un vínculo entre la estructura
silábica y cada cambio de imagen. Este recurso, fundamental en obras
posteriores, alcanzará uno de sus mejores registros en Around & About, una
pieza de 1980 que no forma parte de la exposición.
jueves, 6 de marzo de 2014
FUTURISMO
Habrá que destacar dos aspectos en el acercamiento al
cine de los futuristas:
Las primeras experiencias de cine abstracto, simultáneas
a la primera formulación conocida del concepto de música visual (o, más
exactamente, música cromática) a través de una serie de realizaciones de los
hermanos Corradini, los pintores Bruno Corra y Arnaldo Ginna, entre los años
1910 y 1912, mediante el procedimiento igualmente precursor de pintar sobre la
película.
El contenido programático y verdaderamente anticipador
del Manifesto della cinematografía futurista (1916), donde se exponen ya muchas
de las ideas y direcciones que tomará el cine experimental posteriormente.
El futurismo italiano supuso una influencia para el
expresionismo alemán y para el cine futurista ruso (Lev Kuleshov, Dziga Vertov,
Sergei Eisenstein, Vsevolod Pudovkin, Aleksandr Dovjenko). Tanto el grupo
futurista italiano, con Marinetti al frente, como el grupo cubofuturista ruso
realizaron sendos filmes colectivos y se conocen además varios proyectos y
guiones de diferentes artistas y escritores adscritos a este movimiento. El
futurismo ejerció además cierta influencia sobre el cine comercial, más
particularmente sobre ciertos géneros (cine cómico, ciencia ficción), y en
aspectos escenográficos y/o temáticos.
Desgraciadamente, los filmes supuestamente más
emblemáticos del futurismo se dan por perdidos, y los que se conservan no
tienen mucho que ver con el concepto de cine experimental que aquí nos ocupa.
Sin embargo, señalamos un par de títulos que podrían ser interesantes de
conseguir; el primero, del cómic Robinet, por su relación directa con ciertos
proyectos que se conocen de Marinetti, Corra y Prampolini; el segundo, realmente
un vídeo, por ser una reconstrucción-ensayo a partir de los restos de un film
escrito por Maiakovski. Aparte, en DivX Clásico contamos con Thaïs, obra del
realizador futurista Anton Giulio Bragaglia cuyo desarrollo ciertamente no es
futurista, pero sí los escenarios, diseñados por Enrico Prampolini en los que
transcurre.
VANGUARDIAS ARTÍSTICAS Y CINEMATOGRÁFICAS
Se podría mencionar que el
cine experimental o de vanguardia arranca en el futurismo y en otros
movimientos artísticos y literarios más o menos coetáneos. Ahora bien, es el
cine mismo el que empieza a ser visto como un arte desde comienzos de siglo
(muestra de ello son el film d'art, corriente que buscaba adquirir el prestigio
de la alta cultura teatral y literaria y la noción de séptimo arte.
Así, podríamos distinguir
entre el cine de las vanguardias artísticas que, en gran medida, parte de unos
planteamientos plásticos que buscan la resolución de cuestiones formales de tiempo,
movimiento, ritmo, etc. y el cine de vanguardia como género en sí mismo, buscando
nuevos recursos expresivos más allá de las primeras bases del lenguaje
cinematográfico (tal como fueron establecidas por Porter, Griffith y otros),
pero manteniéndose en el orden de lo narrativo representativo:
El cine de las vanguardias
artísticas
— Futurismo (Italia/Rusia)
— cubismo (Francia)
— constructivismo
(Rusia/Alemania)
— cine absoluto (Alemania)
— cine puro o integral
(Francia)
— dadá y surrealismo
(Francia/Alemania)
El cine de vanguardia
— Expresionismo (Alemania)
— impresionismo (Francia)
— vanguardias
rusas/soviéticas.
Hay que decir, sin embargo,
que esta distinción que ahora hacemos, no se daba entonces, cuando todo era
vanguardia, cine de vanguardia en una situación más o menos común; como mucho
distinguiéndose la corriente del cine abstracto o absoluto. Por lo tanto,
reseñaremos a continuación estos episodios o tendencias principales sin seguir
otro orden que el de una cierta cronología. En cualquier caso, esta distinción
previa es pertinente porque fundamentalmente es el cine de las vanguardias
artísticas, del futurismo al surrealismo el que establece las líneas más
importantes del cine experimental posterior: la abstracción lírica o
constructivista, el cine subjetivo o introspectivo, la concepción del cine como
música o poesía visual/audiovisual. En cambio, el cine de vanguardia aludido en
el esquema anterior tiene más que ver con la evolución del cine en la tradición
narrativa que, con la llegada del sonoro, será del todo hegemónica; aunque con
algunas excepciones: el cine-ojo de Dziga Vertov o las pasajeras inclinaciones
de otros cineastas (Dulac, los hermanos Chomette) hacia los conceptos de cine
puro, integral, sin trama, etc. De acuerdo con los criterios expuestos en las
consideraciones previas, nos detenemos pues con más o menos detalle en estas
corrientes y en los autores y obras más representativos de los mismos.
MARCEL DUCHAMP
Artista francés
nacionalizado estadounidense. El más joven de seis hermanos, cuatro de los
cuales seguirían así mismo la carrera artística (de ellos fueron especialmente
notorios los dos mayores, Jacques y Raymond), recaló en París a la edad de diecisiete
años. En su faceta como pintor, que hubo de simultanear con el trabajo de
caricaturista, pasó rápidamente por todas las tendencias artísticas en boga
-impresionismo, postimpresionismo, fauvismo, cubismo- sin comprometerse con
ninguna; este afán experimentador e inquieto iba a ser una de las constantes de
su fecunda trayectoria.
En 1912 presentó su “Desnudo
bajando una escalera, No. 2”, obra personal en la que aunó elementos cubistas
con futuristas y sus propias inquietudes sobre la representación del
movimiento. La pintura fue rechazada por el Salón de los Independientes y tuvo
que esperar un año para ser expuesta, esta vez en el Armory Show de Nueva York,
donde fue recibida con tanto entusiasmo como sorpresa.
Tras realizar unos pocos
cuadros más, abandonó la pintura, en lo que iba a ser un giro permanente en su
trayectoria. En 1913 inició los estudios preparatorios para la obra “El gran
vidrio”, o “La novia desnudada” por sus pretendientes, una especie de síntesis
entre pintura y escultura de radical originalidad. Durante esa misma época
realizó sus primeros ready-made, esto es, objetos cualesquiera sometidos a muy
escasa y en ocasiones nula alteración material, elevados a la categoría de arte
por la mera voluntad del artista. Uno de ellos, un orinal firmado con seudónimo
que tituló Fuente, constituye uno de los iconos más significativos del arte del
siglo XX.
En 1917 se reencontró en
Nueva York con su amigo Francis Picabia, al que secundó en su tarea de dar a
conocer el movimiento dadá en Estados Unidos, para lo cual participó en la
creación de revistas adscritas al movimiento como 291 o El ciego. Durante buena
parte de las décadas de 1920 y 1930 abandonó la práctica artística por la semi profesional
del ajedrez, juego del que llegó a ser un moderado experto.
Desde 1934 estableció
fuertes lazos con el movimiento surrealista, especialmente con Breton, que en
1935 publicó el primer estudio concienzudo de su obra. Poco a poco, Duchamp fue
recluyéndose en el anonimato con la única compañía de su esposa, Teeny Sattler,
con quien había contraído matrimonio en 1954.
ANDY WARHOL
Las
películas de Andy Warhol no son tan bien conocidas y no han circulado tan
extensamente como sus pinturas, pero son igualmente importantes e innovadoras.
Las películas amplían y profundizan los temas de sus pinturas: el sexo, la
muerte, la belleza, el narcisismo, la enajenación, y el poder se exploran y se
presentan en su totalidad. Al favorecer la presentación y la actitud sobre la
verosimilitud y la actuación, y al usar actores no profesionales entresacados
de su gente en The Factory, Warhol cuestionó los preceptos fundamentales del
cine. La idea radical de la no interferencia iba en contra de la visión dominante
del cineasta underground como un visionario romántico, y sin embargo allí puede
ser reconocida de modo inmediato la sensibilidad de Warhol. Sus innovaciones
formales, el uso de tomas en cámara fija, la ausencia casi total de edición, y
(en las primeras películas) el uso de la velocidad de película muda de 16
cuadros por segundo para proyectar películas rodadas en 24 cuadros por segundo,
eran tan simples como radicales.
El
concepto detrás de esta selección es la intersección entre la cultura popular y
la cultura política en los Estados Unidos. Cada una de las películas del
programa toca, directa u oblicuamente, los cambios en la vida social y cultural
americana en los años 60: el ascenso de la cultura popular, el dominio completo
del espectro alcanzado por la televisión, la colonización de la vida psíquica
del individuo por la publicidad y el mercadeo, y el amenazante colapso de las
esferas pública y privada. En algunas películas, tales como Vinyl (Vinilo) o My
Hustler (Mi Puto), el sujeto humano se reduce a puro material, a un artículo de
mero valor de intercambio en el mercado, o a un delincuente juvenil sometido a
formas extremas de castigo y rehabilitación. En otros, por ejemplo Poor Little
Rich Girl (Pobre Niñita Rica) o Lupe, el ojo voyeurístico de la cámara de
Warhol captura el exhibicionismo, el narcisismo, y la autocompasión de la
juventud de su tiempo. Beauty #2 (Belleza #2) presenta los polémicos e
inhumanos métodos con los cuales Warhol a menudo alcanzó sus triunfos más
grandes, utilizando la ridiculización, la crueldad y el sadismo para forzar una
exhibición de la descompostura emocional de su actriz principal (Edie Sedgwick
en este caso). En su épica underground, The Chelsea Girls (Las Chicas del
Chelsea) ,probablemente su trabajo más importante, y ciertamente el más
ambicios, se destilan las frágiles ironías, las pretensiones y las desilusiones
tanto de la utopía como de la bohemia. Lonesome Cowboys (Los Vaqueros
Solitarios) son una revisión camp del género Western y una parodia de la imagen
idealizada de la frontera, mientras que en Nude Restaurant (El Restaurante
nudista) se regodea en la insustancial auto exhibición, aunque se haga pasar
por una crítica de la guerra de Vietnam.
Como
sus más grandes pinturas, las películas de Warhol son cápsulas del tiempo de
una era de la vida socio política americana. Un verdadero espejo de su tiempo,
su neutralidad le dio un mayor permiso para explorar temáticas consideradas
hasta entonces tabú. En su tiempo sus películas fueron consideradas
provocadoras, de mal gusto, materialistas, abstractas, broma o poesía.
ARTE POP (POP ART)
El Arte Pop fue un
movimiento que surge a finales de la década de 1950 en Inglaterra y Estados
Unidos como reacción artística ante el Expresionismo Abstracto, al que
consideraban vacío y elitista. Se caracteriza por el empleo de imágenes y temas
tomados de la sociedad de consumo y de la comunicación de masas y los aplican
al arte.
Utiliza imágenes conocidas
con un sentido diferente para lograr una postura estética o alcanzar una
postura crítica de la sociedad de consumo. Como su propio nombre indica
"Arte Popular", toma del pueblo los intereses y la temática.
Es el resultado de un estilo
de vida, la manifestación plástica de una cultura caracterizada por la
tecnología, la democracia, la moda y el consumo, donde los objetos dejan de ser
únicos para producirse en serie. Se sirve de los objetos industriales, de los
carteles, de los artículos de consumo comercial. Describía lo que hasta
entonces había sido considerado indigno para el arte: la publicidad, las
ilustraciones de revistas, los muebles de serie, los vestidos, las latas de
conservas, los "hot-dogs", botellas de coca-cola, etc. Esto se lleva
al arte, surgiendo un estilo desnudo y mecanizado, de series reproducidas que
enlaza directamente con el mundo de la publicidad.
El tamaño de las obras será
cada vez más espectacular, se amplían los motivos y pasan a primer plano o se
multiplican a lo largo de la superficie pictórica. La expresividad queda
desplazada a un segundo plano, siendo un estilo impersonal que retrata su
contemporaneidad con sutil conformismo.
Fue apreciado y aprobado por
el público gracias a sus formas fáciles y divertidas y a sus contenidos, que
podían ser captados sin dificultad. Al espectador le gustaba reconocer objetos
corrientes en los cuadros porque así se ahorraban el esfuerzo que representaba
la interpretación de las obras del expresionismo abstracto, pero no
comprendieron su carga de ironía y de ambigüedad.
Eleva los objetos de la vida
diaria moderna a obras de arte y, con la frialdad del distanciamiento, pone su
mirada en la atracción estética de los vulgares artículos de consumo.
Los orígenes del arte pop se
encuentran en el dadaísmo, en la poca importancia puesta en el objeto de arte
final y en el uso del collage y del fotomontaje.
MINIMALISMO
El minimalismo es una
corriente artística que sólo utiliza elementos mínimos y básicos. Por
extensión, en el lenguaje cotidiano, se asocia el minimalismo a todo aquello
que ha sido reducido a lo esencial y que no presenta ningún elemento sobrante o
accesorio.
La intención del
minimalismo, por lo tanto, es generar sentido a partir de lo mínimo. Esto
requiere simplificar los elementos utilizados, apelando a un lenguaje sencillo,
colores puros y líneas simples.
Los expertos sostienen que,
como tendencia artística, el minimalismo surgió en la década de 1960 a partir
de una economía de medios, el uso de la abstracción, el purismo funcional y
estructural, la austeridad y la síntesis.
Pintores y escultores fueron
los primeros en volcarse al minimalismo, más adelante el minimalismo se
extendió a la arquitectura y la música,
entre otros ámbitos.
El minimalismo también tiene
su reflejo en una filosofía o forma de vida que propone dedicarse a lo
importante y descartar todo lo innecesario como camino para alcanzar la
realización personal.
COMENTARIO DE LECTURA "ALTER-VIDEO" DE EUGENI BONET
Al hablar acerca de la televisión, visión crítica hacia
el lavado de cerebro propio de este medio, que a la fecha y en nuestro país es
algo que sucede de modo importante. Claro que no es lo único de la televisión,
ya que en éste también se proyecta el cine, documentales, programas recreativos
o educacionales, etc.
Fuera del bombardeo comercial, desinformativo o
melodramático. El vídeo no tiene las características peyorativas que tiene la
televisión, y se abre como un campo de nuevas posibilidades durante su
desarrollo. No sólo posibilidades de comunicación, sino artísticas. Dentro de
esto entra el cine también, pero de este arte, que tiene mucha relación
(tecnológicamente) con del vídeo arte, no habla en el texto.
Los antecedentes de vídeo arte fueron la documentación de
obras de arte efímeras, cuando aún no se veía como una técnica artística. En
interesante como el video, así como la fotografía, no son artísticos por sí
solos; pueden servir únicamente para documentar u otras necesidades; sin
embargo son campos artísticos importantes.
El texto habla de los orígenes de la televisión, como se
fue industrializando y comercializando, la adjunción de sonido y color, hasta
que hay un aparato portátil para filmar, y más adelante éste aparato accesible
al público.
Ya en los orígenes del vídeo arte, sin embargo me parece
interesante conocer el desarrollo del video como arte, por ejemplo, el interés
por la interacción con el espectador, el que deja de ser pasivo del todo o se
involucra en el filme, y las posibilidades que permitieron los distintos
sintetizadores que se inventaron, los efectos especiales que se fueron
utilizando. De todo el proceso histórico repetiría que son muchos datos y
demasiada la información, habla el texto de cómo creció el mercado del video
poco a poco, como se fueron asignando y creando espacios para producción y
difusión de videos y films de distintos tipos, llamarían más la atención entre
estos los que buscaban participar en comunidades, en la enseñanza, como medio
de información y medio de cultura; y que buscaban salir de la técnica de
comunicación (contra información) masiva de la T.V. y otros medios. Aunque muchos
no lograron (ni logran) difundirse eficazmente.
Otro aspecto interesante es leerlo desde el contexto
actual, donde un videocasete es ya casi una antigüedad, y donde la T.V. por cable
tampoco es novedad.
miércoles, 5 de marzo de 2014
CONFERENCIA DOMINIC MCIVER
Mclver señaló, de acuerdo al
diccionario de fotografía, tomar una fotografía es lo relacionado a tomar la
cámara, al enfoque, a la luz, lo que hace que pensemos en cómo abordar la
situación de tomar una simple imagen.
Al presentar la conferencia el
lunes 10 de febrero en el Aula Magna del Centro Nacional de las Artes, Dominic
McIver, afirmó que la fotografía no es un arte representativo sino que hoy en
día es la iconicidad que puede indexarse.
La fotografía tiene que ver
con el hecho de tomar imágenes a través de una máquina y de expresar las ideas
detrás de la imagen. Se puede suponer que la fotografía es arte, afirmó el
teórico de la imagen ante un auditorio colmado de jóvenes fotógrafos y
estudiantes de artes visuales.
Al mencionar el libro Four Arts of Photography en el que trabaja,
Mclver señaló de acuerdo al diccionario de fotografía, tomar una fotografía es
lo relacionado a tomar la cámara, al enfoque, a la luz, lo que hace que
pensemos en cómo abordar la situación de tomar una simple imagen y cómo
utilizar los instrumentos que más nos van a servir para ello.
Aseguró que hay elementos
que hacen personal a la imagen.
Menciono que al ser la
fotografía un arte, existen formas conceptuales que deben tomarse en cuenta
para entenderla. Pero hay que tener cuidado en reconocer que los íconos cumplan
con los requisitos artísticos.
Y concluyó Dominic McIver “El hacer una foto
artística no implica que seamos artistas per se. La diferencia entre el dibujo
y la fotografía, entre la fotografía y las artes visuales es lo que las nuevas
generaciones deben tener en cuenta. Hay prácticas que nos permiten lograr una
buena foto, pero no olvidemos que hay fotografías que se consideran artísticas
por razones históricas, y dudo que haya una respuesta metafísica o filosófica
para explicarlas.
Respetable su opinión como
Critico y Filosofo, olvidando la parte creativa, esa casualidad o causalidad en
la idea o concepto de una fotografía, dibujo o pintura, dudo mucho que tengo el
conocimiento de este “genio creador” como lo llaman algunos críticos contemporáneos,
quedando a mi parece muy mal parado ante el público asistente del Centro Nacional
de las Artes, con una tan pobre y racional ponencia.
EL NACIMIENTO DE UNA NACIÓN
DAVID WARK GRIFFITH
Hacia 1915, el lenguaje del cine se había desarrollado paulatina, pero constantemente. De las vistas de un solo rollo, la cinematografía había pasado a los grandes espectáculos de larga duración y múltiple escenarios y actores.
Por su parte, la industria había crecido y se había establecido como una de las formas de entretenimiento más populares. Faltaba la gran película que ayudara a que el cine se consolidara como una forma de expresión estética.
David Wark Griffith comenzó su carrera en los escenarios teatrales, como actor y autor de piezas poco afortunadas. Su entrada al cine -como actor en el corto de 1907 Rescatado de un nido de águila- le había dado dinero y una posición dentro de la nueva industria, pero no el prestigio que el teatro podía proporcionarle.
Sin embargo, y quizás muy a su pesar, sería el cine y no el teatro el que daría a Griffith la oportunidad de inscribir su nombre en la historia. Para 1915, Griffith había producido, escrito y dirigido más de trescientos filmes, incluyendo el probable primer largometraje del cine estadounidense: Judith of Bethulia (1913).
Su gran película surgió a partir de dos novelas sobre la derrota del Sur en la guerra civil. Griffith vio en esta etapa de la historia reciente de su país el tema ideal para el filme que revolucionaría al cine.
Desde su estreno, El nacimiento de una nación fue considerada como una de las películas más importantes y de mayor influencia en la historia de la cinematografía. Aun para los estándares actuales, sus cifras son impresionantes: 5.000 escenas diferentes, 1.357 tomas individuales, 18.000 actores y extras, 3.000 caballos y 7 meses de producción.
Con este gigantesco filme, Griffith culminó todas sus experiencias adquiridas a lo largo de siete años y se convirtió en el maestro de varias generaciones de cineastas.
En el Sur, hacia 1860, vive feliz en su despreocupación la acaudalada familia Cameron, que tiene nexos con la familia del diputado anexionista Stoneman. El estallido de la Guerra Civil separa a ambos clanes. El Sur, después de su derrota, es prácticamente dominado por Silas Lynch, el líder de color que ha formado un brutal ejército dedicado al pillaje ya mantener el “orden negro”. Un sargento de este ejército trata de violar a flora, la hija de Cameron, que en su intento por huir de su atacante cae a un precipicio matándose al estrellarse contra las rocas. Su hermano Benjamín, ex-coronel del ejército confederado, decide vengarla y aprovechar el creciente poderío del Ku-Klux-Klan fundado por él. A su vez, Lynch pretende casarse con Elsie, la hija del diputado Stoneman. Al negarse éste, Lynch se encoleriza y manda arrestar al diputado, para después raptar a su hija, que finalmente es salvada por el Ku-Klux-Klan. Los negros descubren que el coronel Cameron es el líder del Klan y deciden atacar a su familia, pero ésta huye a una cabaña en donde es ayudada por dos ex-combatientes sureños. Grupos de negros sitian la cabaña hasta la llegada de los victoriosos jinetes del Ku-Klux-Klan, que los hacen huir.
Griffith basó su guión en la novela “The Clansman”, del reverendo Thomas Dixon, que narraba con acento heroico el nacimiento y la actuación de la organización racista Ku-Klux-Klan al acabar la Guerra de Secesión. Griffith era, al igual que el reverendo Dixon, hijo de un coronel sudista.
Arruinado por la guerra civil. Entre sus confusos principios de autodidacta se hallaba profundamente arraigado, desde los lejanos días de la infancia, el desprecio hacia la raza negra, considerada como inferior. Griffith se proponía mostrar en la película la amistad y el amor de dos familias blancas, los Stoneman y los Cameron, bruscamente enfrentados por el estallido de la guerra civil, al tomar los primeros partido por el Norte y los segundos por el Sur.
El nacimiento de una nación iba a constituir una pieza dramática capital, que contribuiría a atizar uno de los más candentes problemas que gravitan sobre la sociedad norteamericana desde los días de la guerra civil. La película se rodó en once semanas, con gran lujo de medios, y costó 110,000 dólares, cifra fabulosa teniendo en cuenta el valor del dólar en 1914. El éxito comercial obtenido estuvo en función de la polvareda polémica y del escándalo que suscitó. Antes de que la cinta se estrenase, el presidente Wilson se la hizo proyectar en la Casa Blanca, pero ante la proximidad de las elecciones, y deseoso de ganarse los votos del Sur, no hizo nada para impedir su difusión.
El estreno tuvo lugar en Los Ángeles, bajo la protección de la policía. Los medios liberales e intelectuales del país criticaron abiertamente aquella película que mostraba a los negros como seres villanescos o degenerados (y los pocos negros “buenos” que aparecían eran, inevitablemente, esclavos tontos y estúpidos). Los incidentes no tardaron en estallar: en mayo de 1915 la policía de Boston se enfrentó en las calles con la multitud, durante un día y una noche, produciéndose numerosas víctimas; violentas manifestaciones contra el filme tuvieron lugar en Nueva York y Chicago. Era el primer gran escándalo de la historia del cine, y por lo mismo, el primer gran éxito de taquilla. Las apasionadas tomas de posición de los periódicos sobre esta película tuvieron la virtud de instituir la crítica de cine como sección regular en sus páginas. Todo el mundo hablaba y discutía sobre El nacimiento de una nación, todo el mundo iba a ver la película, una o varias veces. Como consecuencia, su recaudación comenzó a elevarse hasta llegar a batir todas las marcas pasadas y futuras: en 1963, la revista “Variety” todavía colocaba El nacimiento de una nación a la cabeza de los éxitos de taquilla del mercado norteamericano, con una cifra estimada superior a los 50 millones de dólares y seguida de otra película racista de corte parecido: Lo que el viento se llevó (1939, Victor Fleming), con 41.200.000 dólares.
Desde el punto de vista técnico, El nacimiento de una nación marcó una fecha decisiva en la evolución del arte cinematográfico. La versión final de la película constó de doce rollos, con un total de 1.375 planos, que hacían progresar la narración gracias a una ágil utilización del montaje. Con El nacimiento de una nación se rebasaba, definitivamente, el híbrido recodo del cine-teatro, de las estampas fotografiadas. Los planos generales se combinaban con los planos próximos: tres cuartos, medios y primeros planos. Se dice que el operador de cámara, Billy Bitzer, se resistía a tomar planos de conjunto, en los que las figuras resultaban muy pequeñas, afirmando que para el espectador “aparecerían como conejos”.
Pero Griffith no temía alternar un plano general con uno cerrado, produciendo un choque óptico, ni desplazar la cámara para efectuar una toma de vistas de movimiento. En este sentido, la espléndida apertura de la batalla de Petersburg ha quedado como un fragmento antológico de su estilo. Se inicia con la imagen de una mujer que, asustada, estrecha a una criatura entre sus brazos. Están sobre un promontorio. Entonces la cámara descubre un movimiento panorámico hacia la derecha, describiendo un amplio valle por el que marcha una lejana columna militar, mientras unas casas, al fondo, son pasto de las llamas. Con una sola toma, gracias a un simple movimiento de cámara, Griffith demuestra que la pupila de cristal es capaz de alcanzar dos perspectivas visuales muy diversas, contrastando además el contenido del encuadre: la pobre mujer temerosa y la rigidez mecánica, inhumana, de la columna militar vista desde la altura. El coronel nordista, con el sable desenvainado, conduce sus tropas al asalto (plano general); llega a las primeras líneas (plano medio), y planta su bandera en la boca del cañón enemigo (plano americano). Un sudista salta fuera del parapeto (plano medio seguido de una panorámica) para auxiliar a un herido nordista (plano próximo). Un soldado hunde su bayoneta en el cuerpo de un adversario derribado (plano americano). Otro reconoce entre los muertos enemigos a un antiguo amigo (plano medio). Una mano (primer plano) reparte unos granos de café y (plano medio) los distribuye a los hombres mientras la batalla se desarrolla (plano general y de conjunto). Toda la batalla de Petersburg estaba mostrada alternando los grandes planos de conjunto con los planos próximos que detallan las incidencias particulares del combate. Y el montaje paralelo, recurso narrativo predilecto de Griffith, permite orquestar tres acciones alternadas por el montaje: la ciudad de Atlanta en llamas, las escenas de angustia en el interior de la mansión de los Cameron, y el campo de batalla.
Contrastando con la maestría técnica en la planificación y el montaje y con la pericia en la dirección de masas, la dirección de actores se reveló en muchas ocasiones excesivamente tosca. Claro que el defecto arranca ya del guión, del esquematismo psicológico de los personajes, divididos pura y simplemente en “buenos” y “malos”, sin profundidad ni matices. A la falsedad interpretativa contribuyó la elección de Griffith de actores blancos, con el rostro embetunado, para encarnar a la mayor parte de los personajes negros. El reparto comprendió nombres que no tardarían en refulgir como estrellas de la gran época del cine mudo, no tardará en catalogarse como uno de los directores más activos del cine norteamericano. Pero, en su conjunto, las posibilidades de los intérpretes se vieron coartadas por los límites propios de este primario melodrama racista, verdadero himno en honor del Ku-Klux-Klan- cuya fuerza y vigor reposaban, exclusivamente, en la excepcional intuición cinematográfica del autodidacta Griffith.
El inmenso éxito de El nacimiento de una nación tuvo la virtud de transformar la joven industria cinematográfica, en la que comenzaron a poner sus ojos los financieros de Wall Street. Con el espaldarazo de la alta banca, los negocios de los independientes empezaron a conocer complejas y ambiciosas combinaciones. En julio de 1915 se unieron las firmas de Harry Aitken, Adam Kessel y Charles Bauman, para formar la Triangle Pictures Corp., aportando cada uno de ellos a su respectivo director artístico: David W. Griffith, Thomas H. Ince y Mack Sennett. Los tres mayores creadores del cine norteamericano formaron así los vértices de un triángulo, que hasta su liquidación en 1918, estuvo a la vanguardia de la producción norteamericana, produciendo obras de un interés histórico capital.
FRINZ LAN
METRÓPOLIS
En el año 2000 y en la ciudad de Metrópolis la sociedad está escindida en dos clases, los que tienen el poder y los medios de producción, que viven en lujosos rascacielos y los trabajadores, condenados a un duro trabajo y a vivir en condiciones infrahumanas.
Freder (Alfred Abel), el hijo de Joh Fredersen (Gustav Frohlich), la persona que controla la ciudad a su voluntad, descubrirá los duros aspectos laborales de los obreros y simpatizará con sus propuestas reivindicativas, enamorándose de María (Brigitte Helm), una especie de santa venerada por los trabajadores que aconseja el amor y la no violencia para solucionar sus problemas. El malvado Fredersen, que contempla el discurso de Maria junto al inventor Rotwang (Rudolf Klein-Rogge), le encarga la fabricación de un robot idéntico a la muchacha para que la sustituya y propague un mensaje de violencia.
Un título mítico del gran maestro alemán Fritz Lang, cuya deslumbrante estética, que ha influido notablemente a lo largo de la historia del cine, por resulta mucho más valiosa que su contenido, que emulsiona de manera confusa y con una disposición expresionista, labor de Karl Freund, una implacable mirada a la lucha de clases, la alienación obrera y la opresión del poder, una crítica ludista a un futuro maquinizado e industrializado y una especie de mesianismo corporativo en busca de consensuadas reformas sociales y laborales, con una visión pesimista del futuro.
Las dramatizadas interpretaciones han quedado un tanto arcaicas y su trama, iniciada de manera magistral, con unas hipnóticas imágenes que plasman de manera escalofriante la alienación de la masa isomorfa en un mundo deshumanizado, deviene finalmente en un cándido idealismo poco satisfactorio.
No obstante, este histórico film sigue maravillando con su magistral aspecto visual, sus personajes metafóricos y unas inolvidables caracterizaciones de Rudolf Klein-Rogge (quien se casaría posteriormente con Von Harbou, cuando ambos, al contrario que Lang, abrazaron con simpatía el nazismo) y de Briggite Helm, toda una superestrella en su época.
En los jardines de la ciudad de Metrópolis, el hijo de un potentado empresario entabla contacto visual con una misteriosa mujer. Su obsesión por aquella desconocida lo llevará a los abismos, donde cientos de artefactos y maquinas producen la energía necesaria para mantener en orden a la población.
Mientras tanto un científico misántropo ha terminado su proyecto más ambicioso, un robot capaz de emular a los humanos casi a la perfección.
Basada en la novela de Thea Von Harbou, su esposa ese entonces, Fritz Lang dirige esta mítica obra que explora los vaivenes y avatares de una ciudad ubicada en el futuro, cuya fuente y motor económico se encuentra en las profundidades, bajo el caos y opulencia del paisaje urbano, en cavernas donde han sido confinados a trabajar forzosamente, día y noche, una incontable población de esclavos obreros.
En el film, Lang reúne y oferta pasajes indelebles, como el del mito de la torre de babel, la persecución de Maria en los oscuros pasajes y cavernas de los obreros, y el festín del club para adultos, en la que realiza un admirable y extraordinario uso del montaje.
Una obra maestra del expresionismo alemán, del cine de ciencia ficción, que se erige además como una de las obras más grandes y de vital importancia que ha concebido el séptimo arte.
No obstante, este histórico film sigue maravillando con su magistral aspecto visual, sus personajes metafóricos y unas inolvidables caracterizaciones de Rudolf Klein-Rogge (quien se casaría posteriormente con Von Harbou, cuando ambos, al contrario que Lang, abrazaron con simpatía el nazismo) y de Briggite Helm, toda una superestrella en su época.
En los jardines de la ciudad de Metrópolis, el hijo de un potentado empresario entabla contacto visual con una misteriosa mujer. Su obsesión por aquella desconocida lo llevará a los abismos, donde cientos de artefactos y maquinas producen la energía necesaria para mantener en orden a la población.
Mientras tanto un científico misántropo ha terminado su proyecto más ambicioso, un robot capaz de emular a los humanos casi a la perfección.
Basada en la novela de Thea Von Harbou, su esposa ese entonces, Fritz Lang dirige esta mítica obra que explora los vaivenes y avatares de una ciudad ubicada en el futuro, cuya fuente y motor económico se encuentra en las profundidades, bajo el caos y opulencia del paisaje urbano, en cavernas donde han sido confinados a trabajar forzosamente, día y noche, una incontable población de esclavos obreros.
En el film, Lang reúne y oferta pasajes indelebles, como el del mito de la torre de babel, la persecución de Maria en los oscuros pasajes y cavernas de los obreros, y el festín del club para adultos, en la que realiza un admirable y extraordinario uso del montaje.
Una obra maestra del expresionismo alemán, del cine de ciencia ficción, que se erige además como una de las obras más grandes y de vital importancia que ha concebido el séptimo arte.
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