Aunque deba su fama a sus vídeos e instalaciones, Gary
Hill ha sido también un escultor prolífico. Nacido en 1951 en Santa Mónica,
California, Hill marchó al este en 1969, y empezó a filmar videos a principios
de los setenta en la Woodstock Community Video (N.Y.). Como los de muchos otros
artistas de finales de los sesenta y principio de los setenta, los primeros
videos de Hill evidenciaban un enfoque sumamente experimental desde el que
exploraba las potencialidades de diversos instrumentos electrónicos de
generación de imágenes. Este género de videos tenía en su mayor parte una
orientación visual, y la obra de Hill, inspirada en convenciones de la pintura
expresionista abstracta, no era una excepción. Con el tiempo, descontento con
las limitaciones de tal enfoque, Hill empezó a filmar videos que imbricaban los
componentes visuales y auditivos con tal cohesión que el sonido casi podía
percibirse visualmente. Este planteamiento en el que lo inmaterial se convierte
de algún modo en algo físico- es un elemento esencial de todas sus cintas e
instalaciones de video, y proviene en cierta medida de su experiencia como
escultor.
No obstante, más que la electrónica, las entidades
inmateriales que cobran forma en su obra más reciente son el lenguaje y el
pensamiento. Desde 1980, los videos de Hill son de dos tipos: pasajes breves,
descriptivos y a menudo tortuosos, profundamente “ilustrados” por imágenes
abstractas en blanco y negro, y largos monólogos que apelan directamente al
espectador, remitidos a videos que discurren rápidamente en pantalla al compás
de la voz de Hill. Aunque son muy diferentes en tono, estos videos revelan una
severa y casi obsesiva- calibración de la imagen y del lenguaje como portadores
de significado. Pero al mismo tiempo son piezas de gran poder evocativo,
parecidas a poemas, a relatos o a soliloquios, según el caso. Sus instalaciones
evidencian también su interés en instaurar dicotomías entre la vista y el
sonido, el lenguaje y la imagen.
Bathing, de 1977, que
propone un estudio de la plasticidad y la densidad cromática de la imagen y el
color digital, o Mouth piece, otra grabación mono canal de 1978, que estudia
las correspondencias visuales entre el cuerpo y las formas electrónicas. El
núcleo de la exposición se circunscribe al análisis de las relaciones
cambiantes entre el lenguaje, el habla y la palabra, al examen de las
polaridades que se dan entre imágenes y sonidos o textos e imágenes y, sobre
todo, a explorar las relaciones estructurales y orgánicas entre los fenómenos lingüísticos
y electrónicos, y a observar el fenómeno de la proyección como mecanismo de
percepción. Todo ello, ha animado desde sus inicios la exhaustiva investigación
de Gary Hill y su empeño en descubrir las posibilidades del vídeo como
herramienta de pensamiento y deconstrucción de la realidad. Después de sus
hallazgos en obras como Electronic Linguistics (1978), Full Circle (1978) o,
entre otras, Picture Story (1979), un paso adelante en la exploración de ese
triángulo formado por la cámara, el binomio espacio tiempo y la persona, lo
ejemplifica Comentary, una obra sonora de 1980 que se basa en la interacción
del propio artista (de su cuerpo en movimiento mientras habla) con la cámara y
que supone la primera experiencia de creación de un vínculo entre la estructura
silábica y cada cambio de imagen. Este recurso, fundamental en obras
posteriores, alcanzará uno de sus mejores registros en Around & About, una
pieza de 1980 que no forma parte de la exposición.
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