viernes, 7 de marzo de 2014

GARY HILL

Aunque deba su fama a sus vídeos e instalaciones, Gary Hill ha sido también un escultor prolífico. Nacido en 1951 en Santa Mónica, California, Hill marchó al este en 1969, y empezó a filmar videos a principios de los setenta en la Woodstock Community Video (N.Y.). Como los de muchos otros artistas de finales de los sesenta y principio de los setenta, los primeros videos de Hill evidenciaban un enfoque sumamente experimental desde el que exploraba las potencialidades de diversos instrumentos electrónicos de generación de imágenes. Este género de videos tenía en su mayor parte una orientación visual, y la obra de Hill, inspirada en convenciones de la pintura expresionista abstracta, no era una excepción. Con el tiempo, descontento con las limitaciones de tal enfoque, Hill empezó a filmar videos que imbricaban los componentes visuales y auditivos con tal cohesión que el sonido casi podía percibirse visualmente. Este planteamiento en el que lo inmaterial se convierte de algún modo en algo físico- es un elemento esencial de todas sus cintas e instalaciones de video, y proviene en cierta medida de su experiencia como escultor.

No obstante, más que la electrónica, las entidades inmateriales que cobran forma en su obra más reciente son el lenguaje y el pensamiento. Desde 1980, los videos de Hill son de dos tipos: pasajes breves, descriptivos y a menudo tortuosos, profundamente “ilustrados” por imágenes abstractas en blanco y negro, y largos monólogos que apelan directamente al espectador, remitidos a videos que discurren rápidamente en pantalla al compás de la voz de Hill. Aunque son muy diferentes en tono, estos videos revelan una severa y casi obsesiva- calibración de la imagen y del lenguaje como portadores de significado. Pero al mismo tiempo son piezas de gran poder evocativo, parecidas a poemas, a relatos o a soliloquios, según el caso. Sus instalaciones evidencian también su interés en instaurar dicotomías entre la vista y el sonido, el lenguaje y la imagen.
Bathing, de 1977, que propone un estudio de la plasticidad y la densidad cromática de la imagen y el color digital, o Mouth piece, otra grabación mono canal de 1978, que estudia las correspondencias visuales entre el cuerpo y las formas electrónicas. El núcleo de la exposición se circunscribe al análisis de las relaciones cambiantes entre el lenguaje, el habla y la palabra, al examen de las polaridades que se dan entre imágenes y sonidos o textos e imágenes y, sobre todo, a explorar las relaciones estructurales y orgánicas entre los fenómenos lingüísticos y electrónicos, y a observar el fenómeno de la proyección como mecanismo de percepción. Todo ello, ha animado desde sus inicios la exhaustiva investigación de Gary Hill y su empeño en descubrir las posibilidades del vídeo como herramienta de pensamiento y deconstrucción de la realidad. Después de sus hallazgos en obras como Electronic Linguistics (1978), Full Circle (1978) o, entre otras, Picture Story (1979), un paso adelante en la exploración de ese triángulo formado por la cámara, el binomio espacio tiempo y la persona, lo ejemplifica Comentary, una obra sonora de 1980 que se basa en la interacción del propio artista (de su cuerpo en movimiento mientras habla) con la cámara y que supone la primera experiencia de creación de un vínculo entre la estructura silábica y cada cambio de imagen. Este recurso, fundamental en obras posteriores, alcanzará uno de sus mejores registros en Around & About, una pieza de 1980 que no forma parte de la exposición.

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