Una es una imagen que existe o se halla en la mente. La
capacidad humana de contemplar ideas está asociada a la capacidad de
razonamiento, autorreflexión, la creatividad y la habilidad de adquirir y
aplicar el intelecto. Las ideas dan lugar a los conceptos, los cuales son la
base de cualquier tipo de conocimiento científico o filosófico. Sin embargo, en
un sentido popular, una idea puede suscitarse incluso en ausencia de reflexión,
por ejemplo, al hablar de la idea de una persona o de un lugar.
Desde cuatro puntos de vista se suele realizar el
análisis del término “idea” en casi todos los tratados: lógico, ontológico,
trascendental y psicológico. Las ideas son entendidas en un sentido lógico cuando
se las equipara a un concepto. Adquieren sin embargo un significado ontológico
cuando se las equipara a cierta realidad o materialidad. En este sentido
tradicionalmente se suelen hacer sinónimos los términos ontología y metafísica.
Pero a pesar de que la propensión a identificar los dos términos está muy
arraigada en nuestra tradición cultural, presumimos, sin embargo, que tal
identificación es insostenible, pues ambas transitan en dimensiones distintas,
aunque combinables entre sí. El término metafísica puede ser entendido como el
modo sustancialista e inmovilista de entender la realidad como un todo. En este
sentido podría hablarse de una ontología metafísica, pero sin que el término
quede privatizado por este adjetivo. El sentido trascendental se suele aplicar
a las ideas cuando se las sobreentiende como posibilidad del conocimiento. Por
último, cuando se aplica el término “psicológico” a las ideas se las suele
equiparar con cierta entidad o representación mental.
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