El título de un cuadro es un
mensaje perteneciente a otro código que influye y a veces determina la
interpretación de la obra, o bien restringiendo la capacidad semántica de un
lienzo (en el caso del arte abstracto), o bien ampliando su potencialidad
significadora (como en los rótulos surrealistas, por ejemplo). Las imágenes
pictóricas están inevitablemente contaminadas por el lenguaje. Reflexiona sobre
ello René Magritte en la serie de cuadros conocida como La traición de las
imágenes (1928-1929). "Ceci n’est pas une pipe", escribe el pintor debajo de una
pipa. Salta así la chispa, de la paradoja, del absurdo.
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