Chelovek
s kino-apparatom (El hombre de la cámara)
Es la película más representativa de
Dziga Vértov, parte activa del cine de vanguardia ruso, y cuyas obras
experimentales (como esta película) ofrecieron un nuevo modelo de documental.
El
cine de Dziga Vértov adquiere su forma durante los años en los que estuvo
trabajando para el Comité de Cine de Moscú tras la revolución (1918), y en
donde coincidió, entre otros, con Lev Kuleshov, quien llevaba a cabo sus
propios experimentos sobre el montaje en el llamado “Efecto Kuleshov”,
demostrando la importancia que tenía este en el estado de ánimo del espectador
y el propio texto de la obra. Este entorno se convirtió en el caldo de culto
para el cine de Vértov, quien junto a otros dos cineastas (entre los que se
encontraba su futura esposa, Yelizaveta Svilova), formaron el denominado grupo
Kinoki, donde desarrollarían su teoría del Cine-Ojo, principal legado de
Vértov, junto a la serie de noticiarios Kino-Pravda, o Cine-Verdad. El motivo
principal de la teoría del Cine-Ojo es la de conseguir un cine totalmente
objetivo, lo que supone un total rechazo del guion, escenografía o actores
profesionales. Busca el cine en su estado más puro, alejado de la influencia
del teatro o la literatura. La cámara capta más que el ojo humano (de ahí el nombre
de la teoría) y utiliza el montaje para unir los fragmentos de realidad, sin
ningún tipo de carácter emocional. Vértov buscaba, básicamente, la verdad de la
realidad, conseguida a través de la cámara, que capta lo que el ojo no es
capaz, y el montaje, como nexo de unión de esa realidad para forma un todo
global.
Esa
búsqueda de la verdad le llevó a realizar, a partir de 1922 una serie de
noticiarios englobados en la serie Kino-Pravda, donde Vértov se dedicaba a
grabar todo tipo de espacios públicos, en muchos de los casos acompañándose de
cámaras ocultas y sin pedir permiso. En este contexto, y con la cercanía
temática de una película tan importante como Berlín, sinfonía de una gran
ciudad (Walter Ruttmann, 1927), Vértov presenta en 1929 “El hombre de la cámara”,
donde nos muestra un día en la vida de la ciudad de San Petersburgo, desde el
amanecer hasta el anochecer. Este documental urbano, en el cual Vértov se
encarga de dejar claro lo real de las imágenes que podemos ver (en gran
cantidad de planos vemos al operador de cámara filmando), transmite igualmente
algunas ideas políticas del propio Vértov, como su marcado carácter marxista, o
su interés por el futurismo, algo presente más bien a nivel ideológico. De
igual forma, la fascinación de Vértov por el constructivismo queda patente en
la obra.
Así,
El hombre de la cámara es una especie de seguimiento a un operador de cámara
que filma todo lo que le rodea, y que nos muestra a través de su objetivo (su
ojo) la ciudad de San Petersburgo. En este punto, podríamos discutir la
vigencia de la objetividad que perseguía Vértov, sobre todo relacionado con ese
marcado acento marxista, algo, por otro lado, patente en la sociedad de su
época. Pero, más allá de cuestiones políticas, la revolución que supuso la obra
de Vértov y su legado (en los años sesenta, la vanguardia francesa, con Godard
a la cabeza, fundaron el Dziga Vértov Group, por su cercanía ideológica con las
teorías de este) está presente en gran parte del cine experimental posterior, y
en diferentes teorías cinematográficas. Incluso se considera a esta película
como el prmer videoclip de la historia. “The Man with de Movie Camera” (1929)
es una película modernista, vigente todavía en muchas de sus propuestas, y en
la que Vértov consigue plenamente sus objetivos. Una cinta indispensable para
todo buen cinéfilo que se precie, y una película con la que abandonamos
definitivamente los años veinte en Retroscopia, para introducirnos en la década
de los treinta, que tantas grandes películas nos ofrece.
