Fue uno de los pioneros de
la cinematografía, tras sus propios creadores, los hermanos Lumière.
Con la incesante capacidad
para el trabajo que caracterizó su vida, entre los años 1889 y 1890 simultaneó
sus labores de director del teatro con las de reportero y dibujante en el
periódico satírico La Griffe, donde su primo Adolphe ejercía como redactor
jefe.
Durante los años siguientes
se escenifican en el teatro espectáculos de ilusionismo, cuyos decorados,
trucos y maquinaria fueron en su mayoría creado por el propio Méliès.
Cuando el 28 de diciembre de
1895 Méliès asistió invitado por los Lumière a la primera representación del
Cinematógrafo, decidió comprar una máquina inmediatamente a los Lumière, que se
negaron a vendérsela. Empeñado en hacerse con el invento, optó por construir su
propia máquina cinematográfica. El 5 de abril de 1896 proyectó las primeras
películas en su teatro Robert Houdin. Eran pequeñas escenas al aire libre,
documentales similares a las de los hermanos Lumière. Su estilo evolucionó
rápidamente buscando crear películas parecidas a sus espectáculos de
ilusionismo.
Hubo sido pionero en la
utilización del truco de sustitución de elementos mediante el parado de la
cámara, y también lo fue en la exposición múltiple del negativo (doble
sobre impresión) y los fundidos a negro y desde negro.
Invirtió una gran cantidad
de dinero para la creación del que se consideró el primer estudio de cine, en
el que se utilizaron sistemas mecánicos para ocultar zonas al sol, trampillas y
otros mecanismos de puesta en escena.
En 1902 creó Viaje a la luna
la que está considerada su obra capital, Viaje a la luna. En ella la evolución
de la continuidad narrativa cinematográfica da un paso de gigante, al montar la
secuencia del disparo del cañón que lleva a los astrónomos a la luna y, a
continuación poner en escena un decorado con la cara animada de esta, que va
creciendo en travelling inverso y sobre la que acaba aterrizando la nave/bala
de cañón clavándose en ella.
Méliès intentó distribuir
comercialmente “Viaje a la Luna” en Estados Unidos, pero técnicos que
trabajaban para Thomas Edison lograron hacer copias del film y las
distribuyeron por toda Norteamérica, y a pesar de que fue un éxito, Méliès
nunca recibió dinero por su explotación. Creador de alrededor de quinientas
películas, la paulatina transformación de la industria (monopolizada por Edison
en Estados Unidos y Pathé en Francia), junto con la llegada de la Primera
Guerra Mundial, afectaron a su negocio, que fue declinando sin remedio. En 1913
se retiró de todo contacto con el cine.

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